lunes, 6 de agosto de 2012

QUINTA SEMANA EN ÁFRICA



Lunes 23 – 07 – 2012  

Ha llovido toda la noche. Son las siete de la mañana. Salgo de la habitación y me asomo a la ventana, afuera sigue lloviendo con fuerza. Vuelvo a mi cama y puedo escuchar los truenos. El aguacero no se detendrá en las próximas horas. Con esta lluvia es imposible caminar entre la espesa vegetación para llegar hasta el dispensario así que me comunico con Winifred quién me recomienda conseguir capa y botas para la lluvia. “No te preocupes yo voy camino a Rota así que quédate en casa” me dice.

Me quedo acá todo el día. Nuevamente nos cambian la fecha para visitar la casa en renta. Mañana es el día. Estoy ansioso por encontrar un lugar y la búsqueda no ha sido nada de fácil. Espero que la casa cuente con todo lo que buscamos y esté a un precio razonable.

Martes 24 – 07 – 2012  

Hoy podremos ir a ver la casa que se encuentra en renta. Nos levantamos temprano y nos ponemos en contacto con Shahiz, quién nos mostrará el lugar.  La casa se encuentra en Milimani, que es también el sector más seguro y bello de la ciudad. Tan sólo a unos cinco minutos caminando desde centro de Kisumu está Milimani Road, la calle principal y es aquí mismo dónde nos encontramos con Shahiz.

El lugar se encuentra cercado por una gran reja metálica y los frondosos árboles del jardín impiden ver más allá. Cuando entramos ante nosotros aparece una bella casa de concreto color blanco con ventanas y puertas de madera pintadas en tono celeste. En su parte delantera cuenta con un amplio porche dónde crece majestuosa una bella buganvilla que pinta de violeta el lugar con sus cientos de flores. Caminamos por un largo pasillo y llegamos hasta un pequeño patio trasero al fondo del recinto, dónde hay una pequeña casita también de concreto y pintada con los mismos colores. “Este es el lugar ¿Quieren entrar?” Nos dice Shahiz y nosotros lo seguimos.

La casa es pequeña y todas las ventanas están equipadas con mosquiteros. Entramos a un estrecho recibo de 3 metros de profundidad y 2 metros de ancho que conecta el resto de las habitaciones y funciona como salita de estar. El lugar cuenta con un baño y una pequeña cocina y al fondo dos dormitorios. Salimos y negociamos el precio: $25.000 chelines kenianos con el agua y la electricidad incluidas (aproximadamente $120.000 pesos chilenos).

Nos despedimos de Shahiz y mientras caminamos por Milimani Road Francisca me pregunta “¿Quieres ir al Lago Victoria? Conozco un lugar no muy lejos de aquí” y acepto en seguida. Hacemos camino por más de media hora y llegamos a Kiboko Bay un pequeño complejo turístico a orillas del lago. Al pararme frente a la bahía siento sorpresa y rendición ante la inmensidad del paisaje y la imponente presencia de la naturaleza. En la orilla descansan embarcaciones que con sus vivos colores pintan las aguas dónde florecen los nenúfares. El horizonte es interminable y puedo imaginar las colinas de Uganda y Tanzania perdidas en el infinito.

Nenúfares abundan en las orillas del lago.

Embarcaciones de vivos colores te permiten dar una vuelta al lago para ver los hipopótamos.

El pequeño muelle en Kiboko Bay.
El Lago Victoria es el segundo cuerpo de agua dulce más grande del mundo, y el lago más grande del África, con una superficie de 68.800 kilómetros cuadrados y una extensión que se reparte entre Kenia, Tanzania y Uganda. A pesar del tamaño del lago, la mayoría de la población que vive en los alrededores no tiene acceso a los servicios de agua y Kisumu no es la excepción.

Una bella postal del lago.

Francisca sonriendo para la cámara.
Ha sido un día maravilloso y me siento aliviado de encontrar al menos un lugar para la renta. Es medianoche y antes de dormir le doy un gran abrazo de cumpleaños a Francisca y ambos nos reímos pensando que, en Chile, aún no es medianoche y falta muchísimo para que comiencen los saludos del otro lado del Atlántico.

Miércoles 25 – 07 – 2012  

Mi despertador suena a las 6:30 de la mañana. Nunca suelo despertarme tan temprano pero hoy es el cumpleaños de Francisca y planeo continuar con el tradicional desayuno de cumpleaños.  Me voy al baño y luego de unos chorros de agua helada ya estoy lo suficientemente despierto como para poner todo en orden.  

Con Lily vamos preparando para el desayuno y sobre la mesa hay galletas, queques bañados con leche de coco y los chocolates.  Luego envolvemos los regalos y los dejamos junto a las cartas de felicitaciones. Cuando ya son las 8:00 de la mañana voy a despertar a Francisca y al salir del mosquitero, aún dormida, coloco sobre su pelo castaño una pequeña corona de metal que deberá usar el resto del día. Me sonríe y nos vamos de la mano hasta la salita de estar dónde abre sus regalos y sopla las velas no sin antes pedir un deseo.

Me voy corriendo a Rota porque ya voy saliendo tarde. A pesar del atraso aún no llegan pacientes y con Benter y Jennifer conversamos acerca de las casas en renta y al cabo de unos minutos se nos une Winifred a la discusión y termino por comprender que acá en África es muy difícil encontrar algo y me siento con un poco de suerte.

El Programa de Nutrición está más activo que nunca. Trabajo sin descanso desde las 10:30 hasta las 14:30 y son cerca de 15 pequeños que debo examinar y categorizar. Son las 13:50 y ya estoy exhausto cuando veo entrar en el dispensario a Evalyn y cuando ve mi expresión de incredulidad se sonríe y me dice “He vuelto como usted me dijo”. Intercambio miradas con Benter y ninguno de los dos puede creer que esté tan comprometida. Su llegada me llena de energía y logro volver a casa a pesar de que el hambre me está matando.

En la casa Lily ha cocinado chapatis y ha matado a una gallina y yo decido no comer porque he visto al pobre plumífero amarrado de una pata a nuestro porche durante los últimos cinco días.

Chapatis y pollo: el almuerzo de Lily para el cumpleaños de Fran.

En la tarde le digo a Francisca Ponte la corona porque vamos a ir a The Laughing Buddha” y me responde con una de sus grandes sonrisas. Tomamos un Tuk-Tuk y mientras viajamos rumbo a la ciudad su celular no deja de sonar. Son sus amigos y su familia que la llaman de Chile para saludarla. Cuando llegamos a la ciudad pedimos unos milk-shake de Ferrero Rocher y nuestro mesero le pregunta Francisca “¿Por qué estás usando una corona?”. Cuando se entera de que es su cumpleaños recibimos un pequeño brownie de chocolate con una velita encendida como cortesía de la casa.

Francisca luciendo su corona de cumpleaños.

Los milk-shakes de "The Laughing Buddha".
Terminamos la noche en Roof Top dónde Victor, uno de los meseros, nos toma por sorpresa al colocar a todo volumen en la azotea del edificio una canción de Feliz Cumpleaños. Nosotros nos destornillamos de la risa mientras deseamos que nos trague la tierra.

Jueves 28 – 07 – 2012 

La comunidad india ha estado en Kenia durante cientos de años. Es así como sus influencias culturales se han entrelazado profundamente con las de Kenia. Una gran tradición que los indios ha introducido en el país es la koroga.

La koroga (“revolver la olla” en kiswahili) consiste básicamente en cocinar fuera de casa. El objetivo es compartir, estar en buena compañía, contar chistes y disfrutar de una bebida al aire libre. Quienes cocinan son tradicionalmente los hombres. Nuestro grupo de amigos encabezados por Jay organizaron una koroga sorpresa para celebrar a Francisca y yo debo llevarla.

El grupo queda en reunirse con nosotros en la ciudad y cuando cae la noche Francisca y yo los esperamos en un punto del centro. Nafiz y Aslam pasan a buscarnos y nos dirigimos a Milimani. Luego de unos minutos llegamos al lugar.

En un enorme terreno rodeado de grandes árboles hay una mesa al aire libre. En un rincón Jay y Agu están revolviendo una gran olla y el olor a pollo y especias envuelve el ambiente. Está oscuro y puedo advertir que hay otras mesas dispuestas alejadas unas de otras y entre ellas se pasea un mesero ofreciendo algo para beber. La noche está fresca y las luciérnagas iluminan los árboles. “¿Ves esas sombras moviéndose en el cielo?” me pregunta Francisca y yo niego con la cabeza porque en esa oscuridad es imposible ver algo “Son murciélagos ¿Puedes escucharlos?” y entonces agudizo mis sentidos y puedo oírlos murmurar entre las ramas de los árboles.


Con Agu y Fran en la Koroga.
La noche se nos va en conversaciones improvisadas en una torre de Babel dónde saltan disparadas palabras en inglés, hindi y español. Entonces Jay y Agu me piden que vaya por la torta que hemos pedido para la ocasión: bizcocho de chocolate relleno con crema de chocolate y coco. La señora que hace las tortas ha decorado la de Francisca inspirada en Bollywood. Terminamos la velada comiendo pastel y riendo de buena gana.

La torta.
Viernes 27 – 07 – 2012 

Hoy desperté con una sensación extraña. Quedan pocos días para que Francisca vuelva a Chile y a medida que la fecha se acerca los nervios me van dominando de tal manera que me cuesta trabajo pensar con claridad.

Salimos temprano. Francisca está aprovechando sus últimos días en Kisumu para impartir clases de informática a los jóvenes de Street Youth. Es increíble lo rápido que aprenden y el enorme interés que muestran en cada clase. Hoy les enseñará a utilizar Internet.

Nos bajamos del matatu en Agha-Khan y nos despedimos afuera del KDH. Ingreso al recinto y paso las próximas dos horas sentado en una pequeña antesala esperando al Dr. Otedo. Necesito excusarme por mi ausencia de las últimas semanas y mi viaje a Nairobi en los próximos días. La espera es en vano. Como es habitual no pareciera tener intenciones de aparecer por su despacho y me siento algo decepcionado. Intento buscar algún medio de comunicación más efectivo pero la negativa por parte del personal al solicitar su e-mail me deja nuevamente en el punto de partida. “El doctor vendrá en unos minutos más” me explica una de sus secretarias. Entonces decido esperarlo por otros 30 minutos, aún sabiendo que en África el tiempo se rige por escalas diferentes y es probable que los minutos se transformen en horas. Finalmente mi vaticinio se cumple y termino dejando una nota en inglés y me retiro esperando que pueda leerla.

Al mediodía nos encontramos con Francisca en el Jomo Kenyatta Park y almorzamos en Green Garden. En la tarde visitamos a Zinma, una india musulmana amiga de Francisca que conseguirá un traje indio para ella. Mañana será el matrimonio de Kavit y Arshana y ambos estamos invitados.

En la tarde nos dedicamos a ver los últimos detalles de la casa. Es complicado poner las cosas en orden cuando se debe coordinar todo desde Chile pero, a pesar de la distancia, Consuelo pone todos sus esfuerzos en lograr que las cosas se resuelvan con celeridad.

En la noche vamos a Milimani, estamos invitados a cenar a la casa de Agu, Nafiz y Zamil. Su familia nos está esperando con una cena típica de la cocina india musulmana. Ellos se disculpan por haber comido antes, acá es Ramadán y para los musulmanes el ayuno es total desde las cinco de la madrugada hasta las siete de la tarde, así que es comprensible que no nos hayan esperado para comer. En la mesa han dispuesto dos lugares para nosotros y la madre de Agu ha preparado especialmente para nuestra visita biryani. Este plato tiene un origen desconocido, algunos piensan que es de Persia debido a que la denominación proviene del persa beryān que significa "frito antes de cocinar". Es un plato típico de la cocina india musulmana y se elabora con arroz basmati, carne de cabra y una serie de condimentos que contribuyen de forma elemental a su particular sabor: clavor de olor, cardamomo, canela, laurel y menta. El arroz se suele freír en aceite con jengibre, cebollas, ajo y yogurt. ¡Delicioso!

Luego de la cena Agu me trae el traje que me prestará su hermano Nafiz para el matrimonio de mañana. Yo miro con incredulidad el atuendo porque no termino de creerme que tendré que ponerme algo como eso al día siguiente.

En la noche vamos a Roof Top y me encuentro con Paloma de España y Mariana de Perú. Ambas han estado trabajando para un estudio de la Universidad de Columbia y compartimos unas cervezas mientras intercambiamos impresiones acerca de África, España y América Latina. Se muestran interesadas por el trabajo de Africa Dream y me dan consejos para obtener  información estadística sobre las diferentes enfermedades en una base de datos en internet proporcionada por el gobierno que sin duda será de utilidad para los proyectos que quiero desarrollar más adelante. Al terminar la noche decidimos volver a encontrarnos la semana entrante.

Sábado 28 – 07 – 2012  

Son las 11 de la mañana y despierto de buen humor. Con Francisca estamos solos en casa. Mientras ponemos algo de orden en nuestra habitación discutimos sobre los detalles del matrimonio entre Kavit y Arshana al cual estamos invitados. Andrea y Francisca han estado en ceremonias indias de este tipo antes, pero las familias eran musulmanas. La que se celebra hoy en la tarde es una auténtica boda hindú, por lo tanto, será diferente.

Luego del almuerzo Agu nos llamar para decirnos que pasará por nosotros a las tres de la tarde y nos llevará hasta el templo dónde se lleva a cabo la ceremonia. Los novios se comprometieron, como es la tradición, a través de un arreglo entre sus respectivas familias. Kavit y Arshana no se han visto muchas veces ya que la novia vive con su familia en Madagascar.

Nos arreglamos para la ocasión y mientras vamos vistiéndonos con los atuendos típicos, nos reímos a carcajadas de nuestras pintas. Francisca luce radiante con un traje largo de color rosado claro con cuentas y delicados detalles en hilo dorado y unos pantalones verdes confeccionados con la misma tela. Encima del atuendo y cubriendo la mitad de su cuerpo, cae vaporosamente un delicado pañuelo transparente con flores hechas de hilo y cuentas doradas. Yo uso una chaqueta dorada de cuello alto con cuentas tejidas con hilo granate en el cuello y los puños. La tela es gruesa y cae recta por debajo de mis rodillas y un corte a la altura de las caderas por ambos lados me permite caminar con libertad. Los pantalones son de una tela muy delgada de color blanco. Un pañuelo dorado y rojo rodea mi cuello y cae hacia el suelo. Mis zapatos son de madera y tienen un complejo tejido dorado y granate con pequeñas cuentas. Ambos trajes han sido confeccionados a mano en la India.


Con el traje listo para ir al matrimonio.
Cerca de la hora señalada Agu nos llama para avisarnos que está afuera de la casa. Con Francisca intercambiamos una mirada cargada de vergüenza. ¡Vamos a salir con esta pinta! Sin duda en Chile habrían pensado que nos dirigíamos a una fiesta de disfraces. Agu nos deja a las puertas del templo y se despide.  

El templo está situado en el sector de Agha-Khan y es un edificio blanco de dos plantas flanqueado por una gran reja metálica del mismo color. Al ingresar, un pequeño jardín interior aparece ante nosotros y una alfombra nos indica el camino hacia el salón principal que se encuentra tapizado de blanco y rojo y decorado con cientos de pequeñas luces parpadeantes. En su interior se disponen varias sillas de plástico. Entramos tímidamente y nos situamos al fondo del templo mientras todas las miradas se clavan en nosotros. No importa que nuestros atuendos sean típicos, nuestros rostros delatan lo evidente: no somos indios.

La ceremonia gira en torno al Brahman, la gran autoridad religiosa y está llena de símbolos y prácticas que tienen por propósito enseñar a la pareja lecciones para su futura vida en común. Los tres rituales básicos de esta ceremonia son: el “Homa” dónde Kavit y Arshana encienden la pira y hacen una ofrenda al fuego; el “Panigrahena” que indica el vínculo de unión entre los novios y el “Satapadi”, que consiste en la consecución de siete vueltas alrededor del fuego sagrado. Al completar estas vueltas, se acostumbra a cantar mantras en sánscrito y el Brahman lee algunos textos sagrados, para invocar bendiciones a la unión de la pareja.

Mientras se desarrolla la ceremonia, se reparte té chai entre los invitados. Esta bebida se origina en la India cuando los ingleses deciden plantar té en el siglo XIX para evitar el monopolio de China. La bebida contiene té, leche, clavos de olor, canela, cardamomo, jengibre y anís. En su elaboración, la preparación y calidad de las especias es un aspecto básico. Hay que comprar todo de la mejor calidad posible y lo ideal es que las especias sean enteras para luego machacarlas y así, liberen todo su aroma sin perderlo demasiado rápido. La preparación requiere de trabajo y conocimiento por lo que es un gran gesto ofrecer esta bebida a los presentes. Yo pruebo mi té y mientras el aroma de los clavos de olor y la canela me envuelve, me siento afortunado de estar ahí.

La gran riqueza ceremonial de la boda, se complementa con el colorido del vestuario de los novios. Arshana lleva un traje rojo, con múltiples adornos y bordados en hilo de oro y está ataviada de joyas y abalorios. Kavit viste, al igual un vestuario de fiesta, en algodón blanco con delicados bordados.

Luego del “Satapadi”, Kavit y Arshana leen unos pasajes sagrados, y enseguida, se intercambian una serie de amuletos. Kavit, como muestra de aceptación de la novia, ata un collar de flores alrededor de su cuello, como símbolo de fidelidad y de felicidad. Finalmente, para indicar el nuevo estado de la novia, Kavit rocía sobre su pelo un polvo de color rojo, lo que indica que Arshana ya está casada. Una vez casados, los novios, reciben una lluvia multicolor de pétalos de rosas como símbolo de prosperidad.


Kavit colocando la corona de flores en símbolo de aceptación de la novia.
Los invitados se comienzan a poner de pie. Han pasado cerca de cuatro horas y afuera ya oscurece. “Vamos a saludar a Kavit y Arshana” me dice Francisca con picardía. Nos colamos entre la multitud como si caminásemos por las calles de Mombai, llegamos hasta el altar y nos sacamos una foto con los novios.


La foto oficial con los novios.
Volvemos a casa en Tuk-Tuk y mientras nos dirigimos a Riat, entre risas recordamos la cara de incredulidad de algunos de los presentes. Somos dos blancos vestidos con trajes típicos de la India, en una ceremonia dónde entre un centenar de personas, sólo conocemos al novio y aún así, terminamos en el altar tomándonos una foto con toda su familia. ¡Sin duda recordaré este día por siempre!

Domingo 29 – 07 – 2012 

El cierre de esta semana es para pensar en lo todo lo que me ha sucedido desde que tomé la alocada decisión de dejar todo en mi país y venir hasta acá hace ya casi seis meses.

Configuro en mi cabeza una lista imaginaria y al cabo de un par de horas, la columna de lo “Bueno” está llena de elementos y la columna de lo “Malo” está realmente vacía. Puedo imaginar las caras de incredulidad de muchos de ustedes preguntándose ¿Dónde está la falta de agua? ¿Dónde quedan las cucarachas? ¿Qué sucede con los problemas en la casa? No los culpo, yo también me hice las mismas preguntas.

Termino pensando en cuánto tiempo invertimos en etiquetar todo lo que sucede en nuestro día a día ¿Tiene algún sentido? Yo creo haberle encontrado al menos uno. Si tienes algo de tiempo intenta hacer una lista y verás.

Todo lo malo que nos ocurre están ahí para conducirnos a algo bueno. Ten un poco de paciencia. Ya lo verás. 

6 comentarios:

  1. Que lindo todo, se pasaron!! que emoción poder ser parte de una celebración tan culturalmente diferente a las que usualmente vemos en Chile, me alegro que se solucionara el tema de la casa para ustedes, debe ser un alivio, según los informes de África Dream Francisca ya llego a Chile y en Septiembre tendría que partir un nuevo voluntario así que animo y fuerza!
    Saludos!

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    1. Gracias Nani... aún no es seguro si en Septiembre o en Octubre porque son dos voluntarias (sí, ya se sus nombres) y tal vez sea mejor mandar a las dos juntas en Octubre que a cada una por separado.

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  2. Como siempre, Jose, un honor y un placer poder disfrutar leyendo tu bitácora.
    Te envío un abrazote desde Valdivia, Eileen.

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  3. me encantó :)
    y q linda moraleja!
    besitos!!

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    1. Me alegra que te haya gustado Jacqui. Espero que todo esté bien por la V Región. Cariños para tu bella familia. Yo acá entre el cambio de casa y poniéndome al día con la escritura. ABRAZOS

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